Reporte seminario regional
sobre la aplicación de la recomendación sobre la salvaguardia de la cultura tradicional y popular
de America Latina y el Caribe

Zulma Yugar
Directora General de Promoción Cultural
Viceministerio de Cultura
República de Bolivia


Desde que en noviembre de 1989, en París, la Conferencia General aprobó la Recomendación sobre la Salvaguardia de la Cultura Tradicional y Popular, los Estados y los pueblos comenzaron a valorar al patrimonio cultural intangible como parte vital de la identidad y no sólo como un puente entre el presente y su pasado histórico, sino en tanto forjador de la vida cotidiana que reescribe, en muchos casos, los modos particulares de vida.

La búsqueda de una normativa internacional tan importante como la Recomendación referida, que motivaba a los países a proteger su cultura tradicional y popular demandó más de 15 años, pero valió la pena, porque los avances registrados desde finales de los años 80 fueron de real trascendencia.

Primero fue París, luego vinieron muchas otras reuniones sobre el tema. Cito algunas: la realizada en Friburgo, Suiza, en 1990; la de Gorizia, Italia, en 1991; Straznice, República Checa, en 1995 y la realizada en México en 1997.
El proceso de comprensión y aplicación de la recomendación de París fluía, en los países latinoamericanos y caribeños, de forma paralela a los cambios de sus estructuras políticas y sociales, determinados, en muchos casos, por mutaciones de carácter mundial como la transformación de los países socialistas, los avances tecnológicos, las economías globalizadas... mutaciones que, por cierto, configuraron una mundialización de la cultura.

Al presente, observamos que los cambios en la esfera internacional han agudizado las diferencias entre ricos y pobres, han hecho más crítica la migración campo-ciudad y han dado lugar al surgimiento de corrientes indigenistas que valorizan la importancia de las características multiculturales y plurilingües de las naciones.

De los 400 millones de habitantes latinoamericanos y caribeños, 60 millones son campesinos. El porcentaje es aún más notorio en mi país, Bolivia, donde casi la mitad de la población es indígena. Se entiende así el énfasis que viene alcanzando la lucha por el empoderamiento --propugnado por la UNESCO-- que pasa, inevitablemente, por la defensa de nuestras culturas tradicionales y populares.

Un hecho demostrativo de la participación del pensamiento indígena en el debate internacional y de la importancia que ella le otorga la UNESCO, fue la reunión de representantes gubernamentales de los países de América Latina y el Caribe, realizada en México en 1997, que convocó, también, a representantes indígenas de las diversas regiones, con el objetivo de:

Es importante señalar que el seminario se desarrolló en base a un cuestionario que respondieron los países participantes sobre el estado de aplicación de la Recomendación sobre la Salvaguardia de la Cultura Tradicional y Popular, cuyos resultados definen cuatro problemas que evidencian la marginalidad de aplicación de este tema:

Estos cuatro puntos que resumen en gran medida la realidad de nuestra región sirvieron de base para la definición de conclusiones, fruto de un trabajo metodológicamente elaborado cuyos resultados pueden resumirse en los siguientes párrafos.

Los procesos democráticos e integradores que vive la región son elementos importante para la búsqueda de consolidación de las culturas tradicionales y populares basados en el respeto y la vivencia pacífica de los pueblos, al mismo tiempo ellos son decisivos, si se fomenta y difunde la diversidad cultural de cada nación.

Los creadores, portadores, transmisores y especialistas de diversas disciplinas que abordan la temática de las culturas populares y tradicionales son componentes esenciales del ámbito de la cultura. Así mismo se considera de alto interés la participación comunitaria que es fomentada por los procesos de descentralización regional, municipal y provincial.

Se valoró la importancia que el Mercosur le confiere a la cultura como elemento integrador, ejemplo de ello es la Carta de Mar del Plata que surge de las Primeras Jornadas del Mercosur.

Se considera de vital importancia la creación en México de un Centro Regional de Culturas Populares de América Latina y el Caribe.
Se valoró positivamente las iniciativas de desarrollo del Foro de Ministros y Responsables de Políticas Culturales de América Latina y el Caribe, la Organización de Estados Americanos (OEA), Organización de Estados Iberoamericanos (OEI), quienes iniciaron tareas en pro de la cultura.

Asimismo surgieron recomendaciones de los países participes del seminario a la UNESCO, las mismas indican lo siguiente:

Se recomienda la conformación del Centro Regional de Culturas Populares y Tradicionales de América Latina y el Caribe, cuya sede se encontraría en México. Asimismo, la creación de tres subsedes, dos en Sudamérica y una en Centroamérica. Las tareas que este centro realizaría son las siguientes:

Entre las recomendaciones a los Estados Miembros resumimos las siguientes:

Para terminar me cabe informar que estas conclusiones y recomendaciones fueron aplicadas en mi país de tal forma que podemos decir que Bolivia avanzó en este campo. La definición de una Estrategia Nacional basada en la Recomendación sobre la Salvaguardia de la Cultura Tradicional y Popular de 1989 permitió la realización de un Seminario Nacional en la ciudad de Oruro, donde estuvieron presentes autoridades departamentales, pueblos indígenas y organismos no gubernamentales que dieron pie a la creación del Consejo Nacional de Culturas Populares de Bolivia, cuyo proceso de consolidación concluye en estos meses.

Asimismo, se dio paso también a considerar esta temática en la agenda política de nuestro país y su incorporación en una nueva "Ley de Propiedad Intelectual" que se promulga en este primer semestre de 1999, de igual manera ya se empieza a trabajar en una "Ley especial de Protección y Fomento a nuestra Cultura Tradicional y Popular" a fin de evitar el plagio de nuestras expresiones folklóricas que hemos venido sufriendo por décadas. Las creaciones y tradiciones bolivianas se las muestra como música andina, sin destacar y respetar el derecho moral, por ejemplo: tradiciones conocidas a nivel mundial como es el caso del Carnaval de Oruro y danzas como el "caporal", "diablada", "morenada" y otros. Al respecto, mi dirección ha elaborado una estrategia sobre la salvaguarda de la Cultura Tradicional y Popular estimando que nuestro gobierno la introduzca como una política de Estado.
El gobierno de Bolivia agradece la disposición de la UNESCO y de instituciones colaboradoras a considerar esta temática tan importante y alentar a que su trabajo se multiplique con proyectos concretos y cuantificables en este nuevo milenio, de los cuales, tengan por seguro Bolivia será parte importante.


Referencias

Documento elaborado sobre documentación referida al Seminario Regional Sobre la Aplicación de la Recomendación Sobre la Salvaguardia de la Cultura Tradicional y Popular de América Latina y el Caribe. Documento elaborado por la DGCP y el CNCA. México 1997.
Documento "Nuestra Diversidad Creativa". Informe de la Comisión Mundial de Cultura y Desarrollo, presidida por Javier Pérez de Cuellar.